De la la basura a Chaikovski

Nacida de los desechos de un vertedero de Paraguay, la Orquesta de Instrumentos Reciclados lleva música y esperanza a niños de barrios marginales.

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La Orquesta de Instrumentos Reciclados tiene más de cuarenta miembros.

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LLa orquesta se convirtió en un fenómenos internacional en 2012, cuando fue publicado un documental sobre ella.

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Los niños han recorrido América del Sur como teloneros de Metallica.

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Muchos de los niños del barrio marginal de Cateura han cambiado la perspectiva de su futuro gracias a la orquesta.

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Favio Chávez es el ingeniero ambiental por cuya iniciativa nació la Orquesta de Instrumentos Reciclados.

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La idea nació con el objetivo de inculcar en los niños valores distintos a los que rigen en su comunidad.



Por Inés Ramdane / Sparknews

Mientras que muchos de los niños del barrio marginal de Cateura, Asunción, ponen sus esperanzas de futuro en carreras como jugadores de fútbol o estrellas del pop, el billete de Brandon Cobone para salir de la favela era algo más extraño que un balón de fútbol y que un micrófono. Era un Frankenstein de un contrabajo, improvisado de la basura recogida del vertedero cercano que da a Cateura tanto su nombre como su olor.

El chico de 18 años es miembro de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, que utiliza la música para dar a los niños de los barrios marginales las habilidades para construir un futuro mejor.

La orquesta fue creada casi por accidente por el ingeniero ambiental Favio Chávez, un amante de la música que estaba trabajando con los gancheros, recolectores de basura que peinan el gran vertedero en busca de materiales reciclables.

"Comenzó con un simple comentario", dice, refiriéndose a la petición que le hicieron los gancheros tras enterarse de sus habilidades musicales y de que daba clases a sus hijos. Chávez pronto se topó con un obstáculo: no tenía suficientes instrumentos para todos, sobre todo porque el entusiasmo de sus alumnos a veces se convertía sin querer en guitarras rotas o violines agrietados.

Y así, Chávez decidió aprovechar uno de los recursos que tenía en abundancia: la basura. Hizo un violín con un colador, un plato y tubos de metal. "No suena mucho", reconoce y añade que los siguientes instrumentos, incluyendo una "guitarra" sacada de un pedazo de madera con un par de ataduras, no eran mucho mejores. "Eran didácticos."

Chávez se asoció con uno de los gancheros, un hábil carpintero llamado Nicolás Gómez, para hacer una variedad de instrumentos que se parecieran más o menos y que sonaran también como los de verdad. Ahora la orquesta tiene versiones de la mayoría de los instrumentos de una orquesta convencional, fabricados con ollas, tapones de botellas, llaves fundidas y cosas así.

La orquesta se convirtió en un fenómeno internacional después de que un grupo de cineastas se interesara por ellos y publicara un documental en Internet en 2012, titulado "Vertedero Armónico", que se estrenó en el South by Southwest Festival de Austin de ese año.

Desde entonces han estado desbordados de invitaciones para tocar en escenarios desde Alemania a Japón e incluso han recorrido América del Sur como teloneros de Metallica. Situado entre el vertedero y el río Paraguay, la barriada Cateura es un conjunto de casas de poca altura, algunas hechas de ladrillo en bruto y otras fabricadas con estaño corrugado y restos de basura.

Riachuelos de aguas residuales corren por las calles fangosas salpicadas de charcos gigantes de agua estancada y llenas de detritus derramados en las constantes idas y venidas de los fétidos camiones de basura. El aire es ácido con el hedor del vertedero, donde muchos de los más de 20.000 residentes se buscan la vida como gancheros. Y con las crecidas de los ríos, como sucedió el año pasado, Cateura se sumerge.

Chávez señala que la orquesta no trata de forjar músicos a nivel mundial sino de convertir a los niños marginados en ciudadanos de pleno derecho. "¿Todos van a ser músicos profesionales? No lo creo", dice. "Lo que queremos es enseñar una forma diferente de ser, para inculcar en ellos valores distintos a los que rigen en su comunidad."

"Allí, los modelos a seguir son los líderes de las bandas que se imponen a través de la violencia y la dominación", dice. "En la orquesta, los modelos de conducta son los más trabajadores, los que tienen más dedicación, los más comprometidos".

Los más de 40 miembros de la orquesta son seleccionados no por su musicalidad innata sino por la asiduidad con la que asisten a clase los sábados por la mañana. Una vez elegidos, también deben asistir a los ensayos semanales donde se prepara un repertorio que incluye clásicos, "La quinta sinfonía" de Beethoven y "Las cuatro estaciones" de Vivaldi", así como melodías paraguayas tradicionales.

Gracias a las donaciones, los músicos tienen ahora instrumentos convencionales que utilizan en los ensayos. Pero siguen tocando los instrumentos caseros, una parte integral de la identidad de la orquesta, en las actuaciones.

"En Cateura nada es formal, nada está planeado y todo sucede casi espontáneamente", dice el subdirector de origen francés, Thomas Lecourt, añadiendo que sus primeras giras internacionales eran una pesadilla logística porque muchos de los niños no tenían pasaportes o ni siquiera certificados de nacimiento. "Los ensayos, los viajes, la responsabilidad de estar en la orquesta aporta estructura a sus vidas."

En una estrecha parcela en el medio de la barriada, los obreros están ocupados construyendo el primer espacio permanente de la orquesta. Un pequeño grupo de chicas ya tocan notas básicas con sus violas, aparentemente ajenas a la cacofonía de los martillazos, las sierras y las perforaciones a su alrededor. Niños haciendo tambores con madera y restos de metal, con antiguas radiografías como membranas, se suman al tumulto.

"Unirse a la orquesta me dio una forma diferente de ver la vida", dice Andrés Riveros, un saxofonista de 20 años en su primer año de universidad. "Y tengo suerte por ello, porque muchos de mis amigos que no se unieron ahora son o adictos a las drogas o están en la cárcel."

Cobone, que ha visitado unos 15 países con la orquesta, también se está preparando para ir a la universidad. A sus 18 años, ya acumula más experiencias de las que nunca hubiera esperado en toda su vida.

"Desde que era pequeño siempre quise viajar pero nunca me imaginé que sucedería... y sobre todo no gracias a esto", dice, señalando su contrabajo, un tambor de acero abollado, que una vez contenía carburo de calcio y vigas de madera abandonadas.

Para más información
Página web: http://www.recycledorchestracateura.com/
Video: http://www.sparknews.com/en/video/landfill­musicians