El perro que puede oler cuándo los
diabéticos están en peligro

Ángel Fraguada ha trabajado muchos años como acróbata en espectáculos como el Circo del Sol. Ha luchado para controlar su diabetes pero la hipoglucemia podría llegar en cualquier momento.

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El sentimiento entre el perro y el dueño es un factor primordial a la hora de adiestrar a un perro para asistir a un diabético.

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Angel adiestró a Izzy personalmente, para que pueda detectar cuándo está a punto de tener una crisis hipoglucémica.

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Izzy, es un pastor alemán de cinco años de edad, que se ha vuelto un inseparable de su dueño Angel, que es diabético.



Por Simonetta Caratti / La Regione Ticino

“Izzy” es un pastor alemán de 5 años, uno muy especial: ha sido adiestrado para oler cuándo su dueño está a punto de sufrir una crisis hipoglucémica, perder el conocimiento y caer en coma. Puede percibir que la crisis llegará con 20 minutos de antelación. De día y de noche, Izzy está alerta ante un peligro inmediato: es un perro salvavidas, un ángel de la guarda para las personas que sufren diabetes. Su apoyo ha cambiado la vida de Ángel Fraguada, de Ginebra, quien sufre diabetes Tipo 1 desde hace 14 años. Su páncreas, de repente, dejo de producir insulina, que regula los niveles de azúcar en la sangre. Ahora, Ángel debe inyectarse insulina él mismo varias veces cada día.

En Suiza, 40,000 personas comparten esta situación, incluyendo muchos niños. Especialmente cuando los pacientes son muy jóvenes, mantener los niveles de azúcar bajo control puede ser un maratón para sus padres, que se ven forzados a despertarse varias veces durante la noche para evitar crisis hipoglucémicas. Ángel Fraguada ha trabajado muchos años como acróbata en espectáculos como el Circo del Sol. Ha luchado para controlar su diabetes pero la hipoglucemia podría llegar en cualquier momento.

“Muchos factores influyen en los niveles de azúcar en sangre, desde el estrés a la actividad física. Algunas veces me han tenido que asistir con una ambulancia”, dice. Durante uno de estos episodios, hace siete años, un enfermero le habló sobre perros para personas diabéticas. Ángel estaba en Estados Unidos en aquella época, donde los programas de adiestramiento para estos perros existían desde hacía varios años.

Y así fue como Ángel comenzó a buscar uno de estos perros. Asistió a cursos en EE.UU. y ahora él mismo es adiestrador de perros salvavidas. Ángel adiestró a sus pastor alemán para que le advirtiera de los cambios en sus niveles de azúcar, de noche y de día, durante los últimos cuatro años, previniendo la peligrosa hipoglucemia así como la dañina hiperglucemia.

“He adiestrado a Izzy para que me alerte cuando el azúcar salga de un determinado rango”, dice. A menudo Izzy siente el cambio antes de que sea detectado por la máquina que mide la glucosa. “A veces empieza a ladrar 20 minutos antes de que el azúcar comience a caer o a subir de forma alarmante”. Esto le da tiempo a Ángel para equilibrar sus niveles de azúcar comiendo algo dulce o inyectándose insulina.

Los perros para diabéticos son adiestrados para reconocer un olor determinado, indetectable para los humanos, que señala un cambio en los niveles de azúcar en sangre de sus dueños, preludio de una crisis hipo o hiperglucemia. Izzy y Ángel ahora son inseparables. El pastor alemán le sigue a todos lados. La mujer de Ángel, Carol, está feliz también especialmente por la ayuda que Izzy supone durante la noche, cuando las crisis hipoglucémicas pueden afectar a los diabéticos mientras duermen y llegar a dejarles en coma sin ningún síntoma. “Por eso Izzy duerme en nuestra habitación”, dice Carol.

No todos los perros pueden convertirse en “amigos vigilantes” y asistir a un diabético. Lo que hace la diferencia es el sentido del olfato, el tipo de perro y, lo que es más importante, el sentimiento entre el perro y su dueño. “Los perros tienen olfatos muy sensibles, lleva entre 6 y 18 meses adiestrarlos. Pero el dueño debe entrenarse también, la conexión entre ambos es muy importante: tienen que convertirse en un equipo muy unido. Mi perro, por ejemplo, me sigue a todos lados, incluso en los aviones”, explica Ángel Fraguada.

En Suiza, Ángel está ayudando a unas cuantas familias con niños y adultos diabéticos a encontrar y adiestrar a uno de estos perros para que puedan prever los peligrosos picos de azúcar, especialmente durante la noche. Cada can es adiestrado para asistir a un único y específico dueño porque tiene que detectar el olor emitido por esa persona en particular. Es, por lo tanto, una unión única.

El sistema de alerta también es personalizado y se decide junto con el paciente: se convierte en una especie de lenguaje íntimo entre la persona y el animal, que raciona ante las subidas o bajadas de glucosa para mantenerla en las medidas seguras. Todo es muy personal. “Entrenar a un perro para diabéticos es un trabajo duro pero los resultados son muy positivos. Sin embargo, no debemos olvidar que no son máquinas y que pueden cometer errores”, dice Ángel. Explica que existe un gran mercado de estos perros en Estados Unidos y que comprar uno que ya esté entrenado cuesta mucho. Ángel Fraguada evalúa cada situación y calcula un presupuesto para el adiestramiento.

DETALLES DEL PROYECTO
http://www.angelizzyfordiabetic.com/
angelf623@me.com
simonetta.caratti@laregione.ch